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Las estructuras física, química y biológica del suelo no son independientes, sino tres pilares de un único sistema interconectado. La biología (microbios, fauna) es la "constructora" que crea y mantiene la estructura física (agregados, poros) usando la materia orgánica. Esta física, a su vez, regula el aire y el agua, creando junto al pH (química) el hábitat perfecto para que la biología prospere. Finalmente, es esta actividad biológica la que gestiona la química, transformando los nutrientes del suelo en formas que la planta puede absorber.